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Reto que a los disidentes de buena voluntad no les va a ser fácil llevar a cabo

Viernes, 23 de septiembre del 2022

De Pablo


Aprovecho medio en broma eso que se está oyendo mucho últimamente de disidentes, para lanzar a cualquiera este reto:

Intentar hablar contra el Régimen sin mencionar ni un solo nombre propio: ni de persona, ni de empresa, ni de país, ni de organización mundial, ni dinastías reales o dinastías de banqueros.

¿Por qué no será tan fácil hacerlo? Porque estamos acostumbrados a fijarnos en esos caretos, en esas empresas y en esos países, de forma que así el propio Régimen (el Dinero y el Estado en indisoluble hermanamiento) se va de rositas. Fijarse en esos nombres propios es una forma de no atacar al propio Régimen. ¿Por qué pasa esto? Porque el Régimen es el que crea y sostiene a la persona de cada uno. La persona de cada uno (con su futuro, su profesión, y sus ideas) depende del propio Régimen y es un freno para lo que hablamos. La persona nos frena la lengua para defenderse ella misma. No quiere que nos metamos con el Régimen porque siente que es un ataque también a ella. Nos gusta más cualquier tipo de cospiración o corrupción a nivel universal, grupos infiltrados, dinastías de satánicos, que ver la simple perogrullada de que es el propio Dinero-Estado el que hace esto (y por tanto es eso con lo que hay que acabar. ¡Que no lo haiga!). Cualquier cosa que apunte a la corrupción (como dicen) del Régimen como el problema que tenemos, es que está bendiciendo y protegiendo al Régimen mismo. El problema no son los corruptos. Son los honrados. ¿A qué se dedican los honrados en sus profesiones, los niños en los colegios, en las familias? Ésa es la cosa.

- ¿Puedes poner algún ejemplo, entonces, de cómo hay que hablar contra el Régimen?

Pues sí. Por ejemplo, esto mismo que estás leyendo.

- ¿Y otro ejemplo cualquiera?

Sí, por dondequiera que mires, podrás empezar a hablar. Un ejemplo gordo puede ser lo de fijarse en una de las cosas más graves y aterradoras que han pasado en los últimos 30 años. No. No es nada de ningunas elecciones de ningún país. Ni la caída de muros de no sé dónde. Ni los chanchullos energéticos gasolineros y butaneros intenacionales. Ni las crisis económicas de las bolsas. Ni siquiera las matanzas millonarias de las guerras que hace el Régimen. Es algo aún más grave. Es esto: Han desaparecido los niños de las calles. El Régimen ha hecho eso. A la vista de todos. Lo ha hecho adrede. ¿Dónde coño están los niños? ¿Por qué no están jugando sueltos por la calle? (Sí, ¡sueltos! Sin monitores que les digan cómo jugar, porque entonces no es jugar, es cumplir, es lo opuesto, es la falsificación del juego de verdad, donde no hay jefes que nos organicen). ¿Cómo ha hecho el Régimen eso de prohibir a los niños la calle? ¿Para qué? Esto es, ¿cómo eso es algo que le sirve al Régimen?

Ahí tienes otro ejemplo de por donde hablar.

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