Contra el Encierro
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¿Por qué hablan de un virus que nadie ha podido encontrar?

Sábado, 08 de enero del 2022

Comentario de MikeyG en bitchute a un programa de La Cuerda Floja.

El autor se confiesa decepcionado al ver que tanta gente se salta la demostración más básica que sería de esperar cuando nos dicen que hay algo ahí nuevo que antes no había, y que eso nuevo es el motivo de una enfermedad también nueva. Es asombroso, efectivamente, ver cómo algunas personas que se deciden a hablar de alguna forma contra el cuento oficial de la pandemia, sin embargo hablan de secuenciaciones y variantes del nuevo virus y también del número de casos de la nueva enfermedad y de sus posibles tratamientos sin hacer caso de las precauciones elementales de las que nos avisa el sentido común por boca de algunos científicos y periodistas: "Primero, ¿dónde está ese virus?".

Acompañamos a MikeyG en ese asombro, aunque quizá en Contra el Encierro sintamos que la forma más efectiva de ir contra la doctrina covid del Régimen es ya, a estas alturas, fijarnos en lo que puede ver cualquiera y en lo que padece mucha gente: la matanza organizada de la población que se hace con el despliegue de las llamadas vacunas. Que esa matanza y esos daños (que están a la vista) el Régimen trabaje tanto para ocultarlos y desmentirlos; que esté todo el Dinero volcado en la campaña de engaño, propaganda y coacción más grande que se ha visto nunca para seguir inyectado a la gente sea como sea (a sabiendas de que son productos mortíferos), sólo eso ya es demostración suficiente para que cualquiera se desengañe de que esos productos puedan ser de verdad remedios hechos para aliviar males. La única posibilidad que cabe es que sean inyecciones pensadas y fabricadas para enfermar a la gente. O sea que, sí, son falsas vacunas, hechas, sí, contra una falsa enfermedad que, claro, está falsamente causada por un, ¿cómo no?, falso virus del que, así es, nadie ha podido cabalmente decir, "aquí está".


Me decepciona cuando veo hablar a alguien que asume ciegamente que hay pruebas verificadas en alguna parte que confirman la existencia de esta supuesta partícula vírica, mientras que al mismo tiempo no conocen a nadie en ningún lugar que haya obtenido nunca tales pruebas. Me pregunto si esperan que todos nosotros finjamos que no nos damos cuenta de esta contradicción básica en el trasfondo de sus afirmaciones.

Los científicos honestos ya saben que sólo hay tres categorías en las que cualquier investigador puede afirmar que ha visto u obtenido pruebas de la existencia de una supuesta partícula vírica:
  1. "in vivo" (es decir, dentro de un cuerpo humano);
  2. "in vitro" (es decir, en un tubo de ensayo, o en una placa de Petri, o en un laboratorio, o bajo un microscopio);
  3. "in silico" (es decir, dentro de un modelo artificial fabricado por ordenador y una simulación informática, ficticio sin existencia física real).
Los científicos honestos ya son coscientes de que nunca se ha demostrado que esta supuesta partícula de virus exista "in vivo" y nunca se ha demostrado que exista "in vitro".

Los científicos honestos ya son coscientes de que el único lugar en el que se ha afirmado que existe esta supuesta partícula de virus es "in silico", lo que significa que sólo es un concepto imaginado y que nunca se ha demostrado que exista en ningún lugar de la realidad.

Los científicos honestos ya son coscientes de que es necesariamente IMPOSIBLE que alguien sepa que una supuesta partícula de virus existe, o que afirme que una supuesta partícula de virus tiene unos atributos, un comportamiento o una definición específicos cuando una muestra real de esa supuesta partícula de virus todavía no ha sido purificada y nunca ha sido examinada ni verificada. Esto es de lógica básica y de sentido común.

Los científicos honestos ya son coscientes de que hay que llevar a cabo metaanálisis de ensayos de control aleatorzados homogéneos si se desea validar la existencia de la supuesta partícula de virus, si se desea validar que esta supuesta partícula puede causar enfermedades y si se desea validar que esta supuesta partícula de virus puede ser contagiosa.

Los científicos honestos ya saben que estos ensayos nunca se han hecho. Esta contradicción demuestra que la gente está siendo deshonesta e irracional cada vez que intenta convencernos de que existe una partícula vírica real, de que hay casos reales, de que una prueba PCR es realmente significativa, de que una inyección tiene alguna posibilidad de tener algún propósito costructivo real. A falta de estas pruebas, los científicos honestos ya son coscientes de que todas esas afirmaciones son deshonestas e irracionales.

Y, sin embargo, podemos ver cómo algunas personas asumen abiertamente que tales afirmaciones son válidas cuando no hay forma posible de que lo sean, porque nunca se han seguido los procesos normales de validación requeridos.

Los científicos honestos ya son coscientes de que es IMPOSIBLE que alguien tenga puntos de referencia reales o criterios de identificación reales para una cosa que nunca se ha encontrado previamente, nunca se ha visto y nunca se ha definido. Los científicos honestos ya son coscientes de que es IMPOSIBLE tener algún recuento de casos o alguna prueba de detección válida para una partícula que necesariamente no tiene definición en la realidad. Esto es lógica básica, y es de sentido común, y los científicos honestos ya son coscientes de que esto es cierto.

Entonces, ¿por qué algunas personas siguen haciendo declaraciones que suponen que hay un virus real, que suponen que hay un test válido y que suponen que hay recuentos de casos válidos? Es una locura por su parte, o es una falta de honestidad por su parte.

Este conocimiento está disponible de forma gratuita para cualquiera que esté dispuesto a reunir los datos básicos sobre estos temas.

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