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Vasos sanguíneos con fugas: Un peligro desconocido de la vacunación con COVID-19

Artículo de Doctores para la Ética en el Covid, 4 de agosto del 2021. En este enlace está el original en inglés.


Estimado colega:

Hace seis meses espusimos las razones para nuestros temores de que las vacunas basadas en genes eran potencialmente peligrosas [1]. Estas preocupaciones se basaban principalmente en la espectativa de que la vacuna, a través del transporte linfático, entraría pronto en el sistema circulatorio, donde sería captada por las células endoteliales. Estas células comenzarían a producir la proteína espiga, lo que provocaría que fueran atacadas y destruidas por los linfocitos citotóxicos. Las lesiones resultantes darían lugar a la activación de las plaquetas y a la formación de coágulos sanguíneos.

Desde entonces, las anomalías de la coagulación han cobrado protagonismo como causantes de efectos adversos tras las vacunaciones. Se ha confirmado la rápida entrada de la vacuna en el torrente sanguíneo, así como la rápida aparición de la proteína espiga espresada en el torrente sanguíneo. La activación de la coagulación es muy común incluso en quienes no presentan síntomas característicos o duraderos, pero el número de eventos adversos graves causados por este mecanismo -infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, trombosis venosa del seno cerebral y otros- es muy elevado.

Con esta carta, queremos dirigir su atención a una segunda vía autoinmune que se desencadenará simultáneamente con la activación de los linfocitos T citotóxicos. Predecimos que esta vía causará daños y fugas en los vasos sanguíneos, con consecuencias profundas y de largo alcance, especialmente tras la vacunación repetida. Esta segunda vía autoinmune hará que las vacunas de refuerzo sean especialmente peligrosas.


1. El mecanismo propuesto

La primera inyección inducirá la espresión de la proteína espiga y la formación de anticuerpos específicos contra ella. La revacunación dará lugar a una segunda ronda de producción de la proteína espiga, incluso en las células endoteliales. Los anticuerpos, ahora ya presentes, se unirán a estas espigas y dirigirán el ataque del sistema del complemento contra estas células. Los anticuerpos, unidos a las células endoteliales, activarán también los granulocitos neutrófilos. Se producirá daño y fuga vascular.


1.1. Pruebas de que las espigas del SARS-CoV-2 provocan un ataque del complemento en los vasos.

Las investigaciones publicadas el año pasado por Jeffrey Laurence y sus colegas [2] han establecido que las proteínas espiga dirigen el ataque del complemento al revestimiento interno de los vasos. Los autores demostraron que las proteínas espiga liberadas de los pulmones de los pacientes de COVID-19 viajaban por la circulación para adherirse en lugares distantes al revestimiento interno de los vasos, es decir, a las células endoteliales. Los leucocitos y el sistema del complemento se activaron precisamente en esos lugares, lo que provocó daños y fugas en los vasos.

La razón de que esto ocurra se ha hecho evidente recientemente gracias a varios descubrimientos que hemos comentado en una carta anterior a los médicos [3]. En concreto, el sistema inmunitario de todos los individuos ya está preparado para responder a los coronavirus, incluido el SARS-CoV-2, muy probablemente a través de la inmunidad cruzada con las cepas respiratorias generalizadas de coronavirus humanos. Esta memoria inmunológica provoca la producción de anticuerpos durante la infección por SARS-CoV-2 [4-7]. Por lo tanto, los anticuerpos ya estarán ahí para unirse a las proteínas espiga cuando éstas se adhieran al revestimiento de los vasos. Esto desencadena inevitablemente la activación de la cascada del complemento.


1.2. El efecto de la inyección de refuerzo

Las repeticiones de inyecciones de "vacunas" basadas en genes están destinadas a intensificar y reproducir este evento básico allí donde la proteína espiga recién espresada aparezca en el revestimiento de los vasos. Se ha demostrado que el ataque del complemento inducido por la proteína espiga en los vasos provoca una plétora de lesiones cutáneas en los pacientes de COVID-19 [8]. Éstas se parecen mucho a algunas de las que se han observado en personas vacunadas [9]. Los daños vasculares que ocurran debido al complemento en muchos lugares del cuerpo, tendrán efectos potencialmente devastadores, no sólo en la salud del individuo vacunado, sino también en el embarazo y la fertilidad.

Es probable que el complemento también potencie las anomalías de la coagulación a través de otra vía. Las moléculas de la proteína espiga que se sabe que se liberan en el torrente sanguíneo poco después de la vacunación [5] se unirán a las plaquetas, marcándolas como objetivos para la unión de anticuerpos. Es de esperar que el posterior ataque del complemento provoque la destrucción de las plaquetas, lo que podría culminar en una púrpura trombocitopénica inmunitaria. Esto también se ha observado clínicamente después de la vacunación [10-13].

En cuanto a los efectos a largo plazo de la revacunación, ¿qué ocurrirá cuando las "vacunas" se filtren por los vasos sanguíneos dañados y lleguen a los órganos del cuerpo? ¿La captación de genes y la producción de espigas marcará entonces todos y cada uno de los tipos de células para su destrucción por los linfocitos asesinos? ¿Estamos a punto de asistir al nacimiento de un mundo completamente nuevo de enfermedades autoinmunes?


1.3 Conclusión

No cabe duda de que las vacunaciones repetidas conllevan riesgos graves y sin precedentes, tal y como se ha espuesto anteriormente. Mientras que los funcionarios del gobierno, las autoridades y los fabricantes de vacunas pueden seguir ignorando las implicaciones médicas de tales hallazgos, un médico en posesión de este conocimiento no puede administrar la vacunación repetida COVID-19 en conciencia, ni de buena fe.

Bajo ninguna circunstancia es aceptable que un médico inflija a sabiendas un daño a un paciente.

TODOS LOS MÉDICOS ESTÁN LLAMADOS A RECONSIDERAR LAS CUESTIONES ÉTICAS EN TORNO A LA VACUNACIÓN CON COVID-19.


Referencias

1. Bhakdi, S. et al. (2021) Urgent Open Letter from Doctors and Scientists to the European Medicines Agency regarding COVID-19 Vaccine Safety Concerns.[Carta abierta urgente de médicos y científicos a la Agencia Europea del Medicamento sobre los problemas de seguridad de la vacuna COVID-19 (Traducida al español)].

2. Magro, C.M. et al. (2020) Docked severe acute respiratory syndrome coronavirus 2 proteins within the cutaneous and subcutaneous microvasculature and their role in the pathogenesis of severe coronavirus disease 2019. Hum. Pathol . 106:106-116.

3. Bhakdi, S. et al. (2021) Letter to Physicians: Four New Scientific Discoveries Regarding COVID-19 Immunity and Vaccines—Implications for Safety and Efficacy.

4. Nielsen, S.S. et al. (2021) SARS-CoV-2 elicits robust adaptive immune responses regardless of disease severity. EBioMedicine 68:103410.

5. Ogata, A.F. et al. (2021) Circulating SARS-CoV-2 Vaccine Antigen Detected in the Plasma of mRNA-1273 Vaccine Recipients. Clin. Infect. Dis. (preprint).

6. Wisnewski, A.V. et al. (2021) Human IgG and IgA responses to COVID-19 mRNA vaccines. PLoS One 16:e0249499.

7. Amanat, F. et al. (2021) SARS-CoV-2 mRNA vaccination induces functionally diverse antibodies to NTD, RBD and S2. Cell (preprint)



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