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La mañana del día siguiente

Miércoles, 5 de octubre del 2022

Artículo en OffGuardian por CJ Hopkins




Ésta es la parte más estraña de la PSYOP. Es como la mañana siguiente a una fiesta en la oficina en la que te despiertas con una resaca casi terminal y con recuerdos borrosos de haberle hecho una mamada con tequila a Bob, el de contabilidad, en lo que debía ser la recepción de la novena planta o posiblemente en el vestíbulo de la planta baja del edificio, mientras alguien que se parece vagamente a ese chico sonriente de la sala de correo lo grababa con su teléfono.

Sí, es la mañana del día siguiente... ese repugnante coro regurgitante que estás oyendo es el sonido de millones de adoradores del culto del Covid arrodillados en sus baños de género neutro rezando al Dios de Porcelana.

Ha sido todo un viaje estos últimos dos años y medio, pero la orgía de miedo y odio ha terminado, la histeria de las masas está desapareciendo, y la realidad del daño que han hecho está empezando a ser innegable.

Son incontables las miles de personas que han muerto, que están dañadas y que han quedado permanentemente discapacitadas, víctimas de "vacunas" esperimentales que no necesitaban, pero que les obligaron a ponerse.

Han destrozado las sociedades, paralizado las economías, desacreditado las istituciones; los preceptos democráticos como el Estado de Derecho y los derechos costitucionales se han convertido en una burla; los amigos y las familias se han vuelto unos contra otros, etc., y el polvo aún no se ha asentado. Se necesitarán muchos años para evaluar los daños... o, más bien, para recontestualizar, racionalizar, negar y ocultar los daños (al tiempo que se "normaliza" la distopía fascista de la bioseguridad que esos daños hicieron posible implantar).

Este proceso ya está en marcha. Como estoy seguro de que ha notado, en los últimos meses los gobiernos, las autoridades sanitarias mundiales, los medios de comunicación privados y estatales, la industria de la cultura y otros componentes clave del "Reich de la Nueva Normalidad", han estado eliminando silenciosamente sus "restricciones Covid," reescribiendo "La Ciencia", reescribiendo la historia (es decir, la ciencia y la historia que habían reescrito previamente), haciendo reunioncitas de alto nivel y, de algún modo, haciendo la transición de las masas, llevándolas del modo de "emergencia" hacia la Nueva Normalidad.

En otras palabras, todo va según lo previsto.

A la gente machacada, no se la puede mantener en un estado de histeria total indefinidamente. Cuando estás desestabilizando y reestructurando radicalmente una sociedad, los golpeas con fuerza con el "Shock-y-Terror" durante unas semanas, o meses (o años en este caso), y luego les facilitas suavemente la nueva "realidad".

Después de haberlos aterrorizado, amenazado y atormentado sistemáticamente durante el tiempo que sea, estarán agradecidos por cualquier cosa que se parezca a la "normalidad", sin importar lo fascista que resulte ser.

Hay que ser delicado ejecutando esta fase en la que la gran mayoría de las masas, habiéndose forzado a sí mismas a creer lo que sea que se necesitaba que creyeran durante la fase de "Shock-y-Terror", tienen que forzarse a sí mismas a creer que nunca creyeron lo que sea que se necesitaba que creyeran entonces, y creer lo que sea que se necesite que crean ahora, lo cual típicamente contradice completamente lo que previamente se habían forzado a creer (y realmente, literalmente, creían) en un intento desesperado de mantenerse feliz, para que tal vez, de vez en cuando, les dejasen de golpear, de engañar implacablemente y de aterrorizar.

Ahora, mucha gente parece tener problemas para entender o aceptar este hecho, es decir, el hecho de que los seres humanos son capaces de forzarse a sí mismos a creer cualquier cosa que necesiten creer para sobrevivir o para seguir en su puesto en la sociedad "normal" (o cualquier cuerpo social del que sean miembros y del que dependan para satisfacer sus necesidades básicas).

Vamos a hacer como si no creyéramos de la forma en que creen los conversos religiosos, de la forma en que creemos cualquier cosa que creemos hoy y que no creíamos hace diez años.

Debo decir que encuentro bastante desconcertante la falta de comprensión y aceptación de este hecho por parte de la gente, ya que esta capacidad es un atributo humano fundamental que ha sido documentado, una y otra vez, a lo largo de la historia de la humanidad. No se trata de una "teoría" que acabo de inventar. Así es como mantenemos la cohesión social. Así es como socializamos a nuestros hijos. Así funcionan los ejércitos y los departamentos universitarios.

Es parte básica de cómo funcionan los cuerpos sociales; se premia la conformidad y se castiga la disconformidad. No hay nada nuevo en este fenómeno. La gente lleva aproximadamente cinco mil años conformándose a las nuevas "realidades" oficiales y forzándose a sí mismo a creer lo que tenga que creer para sobrevivir en ellas.

Sin embargo, es raro que podamos observar el proceso con tanta claridad. Suele tener lugar de forma más o menos invisible en la vida cotidiana normal. Sólo durante los cambios radicales y repentinos de una "realidad" a otra "realidad" podemos ver cómo la gente se obliga a creer lo que de alguna forma siente que necesita creer, o lo que sus gobernantes le ordenan creer, para sobrevivir y prosperar en la sociedad (por ejemplo, doctrinas para cultos religiosos, conversiones religiosas, el estallido de una guerra, la tortura física o por revoluciones políticas).

Esto es lo que hemos estado viendo desde marzo del 2020, no una hipnosis de masas o una psicosis de formación de masas, sino las masas forzándose a creer cualquier cosa que han sentido que necesitaban creer (o que les mandaba las autoridades creer) para permanecer como parte de la sociedad "normal" y no ser demonizados por sus gobiernos y los medios de comunicación, condenados al ostracismo por sus amigos y familiares, despedidos de sus trabajos, segregados, censurados, golpeados y detenidos por la policía, y castigados de otro modo por su inconformismo mientras se fabricaba e imponía una nueva "realidad" en las sociedades de todo el mundo.

Y ahora su "realidad" está cambiando otra vez, o "La Ciencia está evolucionando", o lo que sea, y los absurdos que se obligaron a sí mismos a creer están saliendo a la luz como ... eso, como absurdos, y su comportamiento fanático y a menudo fascista, se va viendo que se fundó absolutamente en nada.

A muchos de ellos no les importa, ya que su comportamiento nunca estuvo "fundado" en otra cosa que no fuera seguir a la manada, por lo que simplemente han pasado de odiar fanáticamente a "los no vacunados" a odiar fanáticamente a "los rusos", a apoyar fanáticamente a los neonazis ucranianos, a hacer fanáticamente cualquier otra cosa que las marionetas del Capitalismo Global en sus televisores les indiquen hacer fanáticamente.

Sin embargo, un número significativo de ellos ha conservado lo suficiente de sus facultades críticas como para que el hecho de que los arrastren de un lado a otro de la "realidad" les haga esperimentar una leve disonancia cognitiva, y confusión, y vergüenza, o un comienzo de sicosis.

Lo crea o no, mi corazón está con ellos... con estos antiguos fanáticos del culto covidiano que me querían apartado de la sociedad, y callado y encerrado en un campo de internamiento. No puedo hacérselo más fácil fingiendo que no hicieron lo que hicieron (y que en demasiados casos siguen haciendo activamente), o fingiendo que estaban hipnotizados -o en algún otro estado alterado de conciencia- mientras hacían lo que hicieron durante los últimos dos años y medio, pero imagínese cómo deben sentirse ahora que la fiesta ha terminado por fin y ha llegado la brutal mañana del día siguiente.

Imagínese que se dan cuenta, a estas alturas de las cosas, de que todo lo que creían, pensaban y decían, el daño incalculable que han hecho a la gente y a la sociedad, nunca tuvo que ver con una pandemia, sino que siempre tuvo que ver con condicionar a las masas para que respondieran al miedo, a la coacción y al control como un esperimento global de comportamiento pauloviano.

O simplemente mire lo de la actriz Jennifer Gibson [Es una de las víctimas de la vacuna, tiene parálisis de Bell (como se ve con su cara medio paralizada), y en este vídeo reciente dice que, a pesar de todo, ella lo volvería hacer otra vez (lo de vacunarse), porque es lo que había que hacer para ver a la gente. Acaba con un estremecedor intento de sonrisa]:



Y ahora viene la parte realmente nauseabunda, la parte en la que las autoridades de la Nueva Normalidad admiten que "reaccionaron de forma exagerada", y que "se cometieron errores", y que lamentan profundamente haber asesinado innecesariamente y herido gravemente a Dios sabe cuántas personas, y haber lisiado psicológicamente a innumerables niños, y haber desestabilizado y reestructurado accidentalmente toda la economía mundial, y esplican en un estenso artículo en The New Yorker que lo sienten, pero que estaban borrachos en ese momento, y juran que nunca lo volverán a hacer.

Seguro que recuerda aquello del 2004, después de la invasión y ocupación de Irak, cuando se publicaron las fotos de Abu Ghraib, y las masas estadounidenses que habían estado vociferando y agitando banderas estadounidenses, y llamando a la gente "cabezas de trapo" y "negros de la arena", etc., tuvieron que mirarse a sí mismos y a sus crímenes de guerra en la cara.

Se acordará cómo los estadounidenses lidiaron con su vergüenza. Así es, volvieron a elegir a George Bush y siguieron asesinando y torturando a los iraquíes, a los afganos y a otros morenos, y gritando "somos el número uno" y ondeando banderas americanas, porque a cambio de un céntimo, se gana una libra.

Mire, otro atributo humano fundamental (además de nuestra capacidad para obligarnos a nosotros mismo a creer lo que sea necesario para sobrevivir y prosperar en la sociedad) es que no solemos apañarnos muy bien con la vergüenza. Tendemos a reprimirla y a reaccionar agresivamente ante cualquiera que intente obligarnos a enfrentarnos a ella. Si no me cree, pregunte a cualquier persona que conozca y que haya estado (o esté) en una relación abusiva. Pregúntele cómo reacciona su maltratador cuando intentan que asuma la responsabilidad de su comportamiento abusivo.

No puedo decirle exactamente lo que va a pasar en los próximos meses, pero ya le dije en enero que iba a haber llanto y crujir de dientes, y llanto y crujir de dientes ha habido, y ciertamente va a haber mucho más de eso... y probablemente no sólo llanto y crujir de dientes.

Esto es sólo el amanecer de la mañana siguiente. Tengo la sensación de que aún no hemos visto nada.

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