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Kyrie pies ligeros

Artículo de Virginia, 11 de octubre, 2021.


¡Es la historia de Aquiles! Le han hecho una injusticia, le han quitado... ¿qué? Pues ¿qué va a ser? ¡Lo mismo que a Aquiles! ¡El honor! Lo han tratado como a un esclavo o a una res, y se ha retirado del juego a las naves de los aqueos, o sea al banquillo de los Nets. Y es el de los pies y las manos ligeras: yo de esto no tengo ni idea, pero miradlo jugar: qué soltura y qué precisión, qué rapidez de inteligencia y de cuerpo. Recuerda un poco a esos payasos buenos que también hacen equilibrios y parece que se caen de las maneras más estrambóticas pero no. No sé si quienes entiendan más de este juego sabrán responderme: ¿tienen los negros más de esa soltura que llamo por no saber darle mejor nombre? Recuerda un poco a los andares sueltos de los negros de barrio que salen a veces en las películas. Y los Nets están con él, aunque no se retiren del campo, como estaban los mirmídones con su Aquiles. Pero si los Nets son, en vez de los mirmídones, los aqueos, entonces se teme, como con Aquiles, que la retirada del héroe impida que ganen, porque él era uno de los tres grandes (quien entienda más diga quién Áyax, quién Diomedes, porque él es —lo imposible— Aquiles y Odiseo juntos), y los otros dos, dicen, se quedan cojos sin él. Así que se retira Aquiles de la guerra y del reparto del botín de la batalla para mostrar que a él eso no se le hace, que él no pasa por ahí. En un mundo medio normal, como el de la Ilíada por ejemplo, en cuanto empezaran a perder y se fuera acercando el enemigo a las naves, enviarían a sus amigos y compañeros como embajadores para pedirle disculpas, devolverle la chica y el honor y ofrecerle compensaciones. Pero no estamos en un mundo ni medio normal, y ya empiezan, en vez de a hablar mal de Agamenón como hacían los guerreros de la Ilíada, a ponerlo verde a él, a echarle la culpa de la derrota inminente y a intentar sembrar cizaña con sus compañeros. ¡Estos bardos bastardos de hoy en día, que sirven sólo a los señores, y ya nunca nada ni a la justicia, ni al conflicto, ni a la historia, ni al gusto del público siquiera! No sé quién será Agamenón en este caso: Aquiles es el vicepresidente de la NBPA, del sindicato de los jugadores, y al parecer tuvo que ver en que se consiguiera que la NBA no pusiera el chute obligatorio para ellos (también el otro Aquiles fue el que llamó a asamblea preocupado por cómo los aqueos caían bajo las flechas de Apolo, el que sana y enferma). ¿Tal vez el presidente? No: hay que ir más arriba. No el propietario del equipo, ni siquiera de Blasio o el otro y el otro y el otro como se llamen. El mismísimo Zeus, la mismísima Diòs bouleé es contra lo que este hombre se está enfrentando. Intentan los Nets y el entrenador y los otros jugadores de la NBA hacer piña con él calladamente a ver si obtienen, por la mediación de la Tetis que sea, la protección de un dios más alto, pero, vamos: ni Prometeo o Cristo que vinieran a traer de nuevo la llama de la razón al mundo, y los crucificarían igual, otra vez y otra. Zeus a Aquiles le dio, como dice la canción, su ratito de gloria con el avance de los troyanos por el campo hasta las naves de los aqueos, pero eso mismo, y todo lo demás, va a ser la perdición de este hombre, que a lo mejor al menos, como es también el sufrido y paciente Odiseo, se contentará con lo que le den de jugar fuera o no jugar si no se puede, y sabrá, como hombre moderno que es, encontrar su honor en sí mismo y en la admiración de los pocos que queden a su lado. Pero ya se está viendo cómo los griegos se nos han vuelto troyanos, porque van a perder, y porque es a los que engañan para meterles en la ciudad y en el cuerpo el caballo lleno de atacantes armados, y entonces Aquiles es también Héctor, y su lucha (que no es ya la de los partidos y batallas, sino la de la defensa del pueblo y su tierra y sus casas y su riqueza y las mujeres y los niños) está condenada (míralo a Zeus cómo pesa los destinos de unos y otros sin temblarle el pulso y ve cómo baja al Hades el de los troyanos) a la derrota, y él a la muerte. No tengamos que verlo correr delante de Aquiles, que ya es ahora otro debido a lo que hemos dicho de que a éste nadie le va a pedir que vuelva al campo de batalla. Diréis que a muchos junto en uno mismo, pero yo aún diré más: es también Tersites, el feo, el bajo, el vil, el que habla contra el poderoso sin tener derecho y recibe un golpe de cetro y se retira llorando. Llorando como se retira Aquiles a la orilla del mar milborboriciento, como llora Odiseo cuando oye contar los males de la guerra, como llora Andrómaca, como llora Príamo al despedir a Héctor para no volver a verlo más.

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