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Justificando la enfermedad y la muerte

Sábado, 26 de febrero del 2022

Por Oarnado. Transcripciones y traducciones de Ricardo.



La avalancha de repentinas enfermedades y muertes que están provocando las llamadas vacunas debería bastar para desmontar todo este macabro tinglao, pero no es así: estos graves daños y muertes se asimilan, se ocultan y se intenta zanjar el asunto con justificaciones que, en muchas ocasiones, como poco, rozan la subnormalidad: que si ya era muy mayor; que si tenía patologías previas; que si realmente ha muerto de covi porque todavía no habían pasado los días suficientes desde que se inoculó para estar protegido; que si había pasado ya el covi —que deja secuelas y es muy persistente; que si no había comido bien; que si no había bebido lo suficiente; que si dormía mal; que si hacía mucho frío; que si hacía mucho calor; que si estaba defectuoso desde que nació —que tenía fallos congénitos y nos hemos dado cuenta ahora; que si la contaminación; que si el estrés; que si el cambio climático; que si así es la vida, que le ha llegado su hora... Y a la vez, también, tienen la justificación en la que se intentan englobar todas las demás: «De toda la vida se ha muerto la gente. ¡A ver si ahora todo el que enferme o muera va a ser por la vacuna! Que se haya dejado pinchar el ahora enfermo o muerto es sólo pura casualidad». Lo que pasa es que, el que más y el que menos, en su día a día va viendo y sufriendo lo que está pasando: desplomes, enfermos y muertos como nunca antes. Es mentira que esto pase ''de toda la vida''.

Aunque no sea objeto de este escrito, hay que al menos mencionar el notable exceso de mortalidad por todas las causas desde que empezó la vacunación, según datos oficiales. Véase, por ejemplo: Se dispara el esceso de mortalidad entre los adultos no viejos. Incluso en este lamentable artículo dicen: «España registra un desconcertante exceso de mortalidad que cuadruplica los fallecimientos por covid»: Hasta los expertos —¡pobres!— dicen estar desconcertados, aunque —como era previsible— lo que sí dicen saber a ciencia cierta es que la causa de este exceso de mortalidad no achacable al covi, no es la vacuna; eso seguro; descartada esta causalidad.

Que estas mentirosas justificaciones ante tantas enfermedades y muertes venga desde Arriba, era de esperar; pero que sea la propia gente que está sufriendo estas enfermedades y muertes quienes callen ante esta barbarie, eso es lo que no se entiende. Los súbitos y públicos desplomes en directo sufridos últimamente por personajes más o menos conocidos, ponen a las claras la obediencia extrema a lo mandado: prohibido hablar. Son los propios protagonistas de los lamentables sucesos los que suelen callar y justificar lo que les están haciendo, lo que nos están haciendo.

Dejamos aquí sólo algunos ejemplos de estos desplomes en los que los afectados, que se sepa, no han muerto y callan. Bien podrían hablar y dejar de justificar esta masacre.

La periodista Clara Pfeffer, de 33 años, colapsa en una entrevista en directo


En una televisión alemana, esta periodista estaba entrevistando en directo al político Sepp Müller y, en el momento en el que parece ser que ella aboga por la obligatoriedad de las vacunas y presiona al entrevistado, colapsa. El 15 de febrero de 2022.



Transcripción traducida:

Clara Pfeffer — … esta regulación precisa, dicen. Entonces esta obligatoriedad de la vacuna debe regularse de manera precisa, si es necesaria. ¿No sería entonces demasiado tarde? Tenemos que are-re-… are-…nos … y… sí… [Balbucea, mirada perdida y espeluznante, pierde el equilibrio.]
Sepp Müller — [Corre a sostenerla y evita que caiga al suelo.] ¿Todo bien?
Clara Pfeffer — ¡Sí, sí!
Sepp Müller — ¿Todo bien? … deberíamos interrumpir.
Presentador — Pasamos a otro asunto en este punto. Como han visto, la compañera en Berlín no se encuentra del todo bien.

En este caso, nos quieren hacer creer que le pasó lo que le pasó a esta mujer porque no había desayunado bien. Lo dice ella misma en sus redes, muy obediente: «Y en el futuro también desayunaré como es debido antes de empezar temprano».


Se pretende que la cosa quede ahí, que no se hable más; que nos creamos que esta entrevistadora siempre desayunó como es debido y que la causa de su colapso no es otra más que que ese día no desayunó bien.

El reportero argentino Carlos Ferrara se desploma en plena transmisión en directo


En una televisión argentina, el reportero Carlos Ferrara se desploma en plena transmisión en directo cuando hacía un reportaje a las afueras de un centro de diagnóstico del covi, donde hacen test, en el Teatro Colón de Buenos Aires. El 13 de enero de 2022.



En este caso, la peregrina excusa que dan es que hacía mucho calor. Dicen en esta noticia al respecto: «Si bien no se ha detallado qué originó la descompensación del reportero, se estima que fue provocada por la histórica ola de calor que azota Argentina». Y en este otro periódico, lo afirman en el titular, directamente: «Debido a un golpe de calor».

En el propio vídeo en el que se ve el batacazo que se da este hombre, abajo a la derecha se ve la temperatura que dicen que hacía: 31,9 grados. A ver quién se cree lo del golpe de calor.

El periodista brasileño Rafael Silva, de 36 años, cinco días después de ponerse la tercera dosis, sufre un paro cardíaco y se desploma en directo cuando presentaba un informativo


El periodista presentaba en directo un informativo en una televisión brasileña cuando se desplomó repentinamente. Fue trasladado al hospital, lo ingresaron en la UCI y lo intubaron. Al parecer, sufrió cinco paros cardíacos más de camino al hospital. El 3 de enero de 2022.



Este periodista se puso la tercera dosis cinco días antes del desplome. Lo publicó en sus redes, y decía: «Viva la tercera dosis. Lo siento por las personas que no tuvieron esta oportunidad. Las vacunas salvan vidas».


Pero no, no es la vacuna la causante de su desplome y sus males; eso es sólo pura casualidad. En este caso, como en muchísimos otros que nos vamos encontrando, dicen que es que ya debió nacer con una cardiopatía congénita, y que se han dado cuenta ahora. Según cuentan en esta noticia, al día siguiente, el compañero que le sustituye en la tele salió a desmentir que el tercer pinchazo que se puso cinco días antes tuviese nada que ver con el incidente: «Mucha gente que hace política sobre la vacunación dijo que había sufrido esta enfermedad repentina debido a la tercera dosis. Según los especialistas, ya se ha descartado. La sospecha, según el médico que lo atiende, es que Rafael tiene una cardiopatía congénita, la sospecha es que nació con este problema cardíaco, que nadie sabía y nadie había identificado. A partir de ahora, tendrá todos los cuidados del mundo». Y si los especialistas descartan esta causalidad en un solo día: ¡Amén! Hay que creérselo.

La comedianta Heather McDonald, de 51 años, tres semanas después de recibir la tercera dosis, se desploma durante una actuación a los tres minutos del inicio, y se fractura el cráneo


Más allá de la casualidad de que esta monologuista se desplome justamente haciendo una desafortunada burla de los sangrientos efectos de la vacuna, quizá este caso sea el que más puede dar que hablar. En primer lugar, por la sorprendente reacción del público. Y, en segundo lugar, porque ha sido ella misma la que ha publicado el vídeo de lo que le pasó para que se sepa, y ha seguido hablando un poco, sólo un poco.

El título que esta mujer le ha puesto al vídeo de su desplome no es muy acertado que se diga:

¡¡PELIGRO!! ¡Te puedes matar con una caída así! Heather McDonald se desmaya sobre el escenario.

Por la información que ella misma ha ido dando, perfectamente podría haber puesto un título como éste (no debió atreverse a hacerlo, quizá por intentar esquivar la censura del gigante todopoderoso YouTube):

¡¡PELIGRO!! ¡Te puedes matar prestándote al experimento! Heather McDonald se desmaya sobre el escenario tres semanas después de inyectarse la tercera dosis.

Ésta es la traducción de la descripción que le pone al vídeo:

Grabación «en crudo» (no editada) de mi desmayo sobre el escenario. Esto pasó el sábado 5 de febrero de 2022 en el Improv [un teatro] de Tempe durante mi espectáculo a eso de las 20:00. Me estoy recuperando en casa y sufrí una fractura de cráneo. ¡Gracias por vuestras oraciones y buenos deseos!




Transcripción traducida del chiste que estaba contando cuando se desplomó:

«No tengo intención de fardar, no me importa, pero quiero que sepáis que tengo las dos vacunas, la de refuerzo, la de la gripe, y —voy a ser sincera— también me puse la vacuna del herpes, ¡Y TODAVÍA TENGO LA REGLA! —¿CÓMO? —¡SÍ!

He viajado, he ido a Méjico dos veces, he dado bolos, recepciones, nunca he cogido el cóvid: está claro que soy a la que más ama Jesús, de verdad. ¡Es tan bonito! ¡Es tan bonito!»

[Se cae redonda: ¡catapún!, y el público ríe.]

¿Por qué se ríe tanto el público? Se ríen cuando esta cómica habla de herpes, de si tiene o deja de tener la regla y, sobre todo, se ríen cuando se pega el hostión que se pega creyendo —se supone— que forma parte del desatinado chiste. Que se rían de todas estas barbaridades no puede ser más que porque saben de los daños y muertes que está ocasionando la vacuna. O, lo mínimo que se puede decir, es que se ríen porque saben que es eso lo que dicen los ''negacionistas antivacunas'', y se ríen de ellos, de esos descerebrados. Si no fuese así, se quedarían desconcertados, no entenderían el chiste. La gente sabe y calla. No todos, ¡menos mal!

Al día siguiente, Heather McDonald publicó en sus redes oficiales un mensaje en el que queda claro que quiere que la gente sepa que, cuando le pasó lo que le pasó, estaba triplemente vacunada desde hacía poco: «Hace aproximadamente 3 semanas, Heather se sometió a un refuerzo de COVID [tercera dosis]. Se le hicieron pruebas de COVID y siguen siendo negativas».


Sin embargo, en este largo artículo en el que hablan del incidente varios días después, cuando ella ya había publicado lo inoculada que estaba, ni siquiera mencionan esta condición de vacunadísima de la cómica. Lo que sí dicen es que «McDonald no sabe la causa de su caída, pero sus teorías incluyen no comer ni hidratarse lo suficiente antes del espectáculo o estar nerviosa por tener a su familia entre el público». Es todo de un descaro escandaloso.

Esta mujer parece que ha querido seguir hablando un poquito y no dar la cosa por finiquitada así como así: mantuvo una charla con el Dr. Drew, y también se ha publicado el vídeo. Parece que ha empezado a dudar de las vacunas y dice que, de momento, la cuarta dosis se la va a poner Rita la Cantaora. La pena es que haya que llegar a estos extremos para que la gente empiece a no tragarse todo lo que les dicen sus sicópatas cuidadores. Dejamos aquí un corte del vídeo de esta charla en la que el Dr. Drew, aun cuando llega a atreverse a decir que pasan cosas muy raras con esto de las vacunas, también llega a decir: «pero aún vale la pena ponérselas: no quiero decir que no valga la pena el riesgo». Es brutal la censura y presión que sufre la gente; se sabe muy bien que está prohibido hablar, y obedecen.



Transcripción traducida:

Heather McDonald — Sí que me puse la vacuna de refuerzo. Me puse dos veces la vacuna de Pfizer y la de refuerzo de Moderna tres semanas antes de la caída. ¿Has visto algo en cuanto a tiempo? El caso es que les pregunté a los doctores…
Dr. Drew — De dos a tres…
H.M. — … y me dijeron «Pues normalmente…» Sí, di.
D.D. — De dos a tres semanas; de dos a tres semanas es cuando vemos que pasa todo esto.
H.M. — ¿De verdad?
D.D. — Tengo un amigo que se puso la de refuerzo, y le ha dejado completamente destrozado, y todavía no puede ir de una punta a otra de la habitación: ha tenido toda clase de síntomas. [Heather reacciona sorprendida.] Están pasando un montón de cosas raras: no sabemos en realidad qué es todo ello, de dónde viene, pero aún vale la pena ponérselas: no quiero decir que no valga la pena el riesgo, pero tiene un montón de efectos secundarios raros, y —síncope, se llama— desmayarse es uno de ellos, y creo que es por el síndrome de Potts.
H. M. — Sí.
D. D. — P-O-T-T-S. Y lo que me preocupaba, cuando quise comprobar, era asegurarme de que no tuvieses algún indicio de miocarditis, ¿sabes?, cuando estabas… que es una inflamación del corazón, y cambia el modo en que funciona un poco el músculo del corazón.
H. M. — Ajá.
D. D. — Por eso estaba muy interesado en ese electrocardiograma.
H. M. — Vale. Sí, quiero decir, ¿sabes?, ¿qué puedo hacer ahora? Sí, quiero decir: me parece que no me voy a poner la cuarta[, la] de refuerzo: de eso al menos estoy segura. [Se ríe.]
D. D. — No hay… Sí: todavía no hay evidencias…
H. M. — Creo que ya he tenido bastante, creo que ya he tenido bastante a estas alturas.


Estos son sólo unos ejemplos. Hay muchos más. Futbolistas, actores, etc. Y la pregunta que parece irremediable es ésta: ¿Por qué no hablan?

Ya que no hablan ellos, no dejemos nosotros de hablar de por qué no hablan.

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